Y tras la calma llega la tempestad. Está en la esencia misma del beticismo. Ya pasó en el año 78 pero también y casi ejemplo más flagrante que el anterior, en el descenso del año 2000. Ese año nadie lo esperaba al inicio de la campaña, pero el Real Betis no suele estar cuando se le espera y aparecer cuando todos están despistados y ocupados en otros menesteres.
Y tras la calma llega la tempestad. La calma verdiblanca entendida como épocas exitosas, puesto que la pasividad y los momentos anodinos no existen en Heliopolis. Pocas campañas hay escritas en la historia del Real Betis que comiencen con el equipo en la zona media y acaben igual, sin ningún sobresalto.
Y como hemos pasado unos meses de bonanza, llega la tormenta. Al estilo del tiempo en Galicia, sin avisar, de repente. O quizás no sea así, porque desde el mismo día 12 de Junio ya había quien recordaba lo que sucedio en el año 78, aunque en muchos casos de forma agorera más que vestido de memoría.
La temporada no ha comenzado bien en Liga. De tres competiciones que el Real Betis juega este año (Supercopa aparte), dos han dado comienzo. En una, que se juega en las catedrales del futbol europeo, el examen ya terminó y la nota obtenida es un notable alto. No sólo por los partidos puntuales y gloriosos de Bruselas y Liverpool, no sólo por la victoria de resonancia mundial contra el Chelsea. También por la clasificación y la puntuación obtenida en el grupo más dificil. Hay que recordar a otros equipos que comandan sus respectivos grupos con los mismos puntos que el Real Betis, y seguro que más de uno pasará a octavos con menor tanteo. Lo dicho, notable alto.
En la otra, la domestica, la que importa de verdad, de momento suspenso rotundo. Pero da la casualidad que los suspensos, aquí o en cualquier orden de la vida, no se ponen en el primer tercio del examen, sino que la nota queda plasmada al final. El Real Betis no tiene suspendida la asignatura de la Liga, solo ha suspendido el primer trimestre.
Es importante no dormirse, es importante exigir desde una posición de apoyo al equipo el aprobado final como mínimo. Pero lo que no se puede hacer es lo que sucede en algunos colegios privados con unos niveles de aprobado final altisimos, que consiguen dejando en el camino tanto al que no quiere como al que no puede, y llevando solo a la prueba al que garantiza el éxito. Durante el curso debemos apoyar y mimar, porque sabemos, como nos demuestra noches como la del Chelsea, que somos la afición el apoyo aereo que todo pelotón de asalto necesita para la conquista de una posición.
La esencia verdiblanca invitaba en la noche del 11 de Junio de 2005 a acordarse de, por ejemplo, derrotas sufridas en el Villamarin contra el Palamos o el Bilbao athletic y gritar ¡Olé mi Beti!, y no a empezar a pensar en que la temporada siguiente será mejor y que reeditaremos los éxitos como poco. Quien así lo hiciese es que desconoce donde está, cual es su posición en este mundo futbolístico.
De todos los equipos que el año pasado acabaron el curso con aprobados o notas altas el Real Betis es el que menos esfuerzo económico exigía a sus socios. Comparado con algunos equipos que consideran como signo de su grandeza la simple clasificación europea dos veces de forma consecutiva, el esfuerzo económico que los socios deben hacer sigue siendo asequible. Siendo las cosas así, debemos pensar que esto no ha acabado, que estamos en pleno curso académico y que, aunque la trayectoria de momento no es buena (aunque las clases extraescolares las hemos aprobado con nota), con nuestro apoyo incondicional y nuestra generosidad hacia los colores seguro que al final de curso podremos celebrar el aprobado.